San Petersburgo – Inicio de mi Transiberiano

No esperéis una entrada en la que explique detalladamente todas o las mejores cosas que se pueden hacer en San Petersburgo. Cuando viajo solo (como en este caso) y no estoy acompañado por alguien de la ciudad, simplemente camino por los lugares en los que se encuentran los monumentos más característicos de la ciudad (que suele ser el centro) o entro en algún parque y me paro a mirar a la gente (no cómo un perturbado, claro).

Como en San Petersburgo conocí a gente local a través de Couchsurfing, comentaré algunos sitios o algunas cosas que me parecieron curiosas.

Bueno, voy a empezar por el principio, desde la llegada al aeropuerto hasta que cogí el tren para Moscú. Si queréis leer sobre otras ciudades que visité, entender mejor qué es la Ruta del Transiberiano haced click aquí. Si queréis saber como comprar los billetes de tren rusos, pinchad en este enlace.

Aeropuerto de San Petersburgo

Bueno, pues llego al Aeropuerto Internacional Púlkovo (LED) y cambio allí unos cuantos euros por rublos porque claro, mis grandes habilidades de previsión no me han permitido cambiar monedas antes en algún sitio más favorable. No obstante, el cambio no resulta tan malo, así que todo bien.

Llegar del aeropuerto al centro de San Petersburgo

Yo pillé el bus 39 desde la Terminal 1. No te deja en el centro de la ciudad. Para llegar al centro te tendrás que bajar en una parada al lado de la estación de metro Mosksovskaya y coger un metro hasta Nevsky Prospekt (esta sí que está en el centro de la ciudad).

Tenéis también taxis con tarifa fija de 1000 rublos, no obstante, si se reservan pueden salir hasta por 1250 rublos (entre 15 y 20 euros).

El precio del bus es de 21 rublos. Te lo cobra el revisor o revisora una vez ya estás dentro del bus. Me sorprendió que me aceptaran un billete de 1000 rublos para pagar el ticket… Un billete con un valor casi 50 veces mayor al del ticket. Y después en Barcelona no te aceptan un billete de 20 euros para pagar un viaje de 2.15 euros. Sus razones tendrán.

Primera vez que cojo el tren en San Petersburgo, creo

Ya había estado en esta ciudad, de pequeño, pero no cogimos el metro. Y si lo cogimos, no me acuerdo, la verdad.

Llego allí después de bajar del bus, con mi mochila un poco mojada, pues llovía y las maletas se habían mojado al sacarlas de la bodega del avión.

Me pongo a buscar una máquina o algo para comprar los billetes de metro, pero acabo yendo a la taquilla. Pago el ticket de metro  y me da un montón de monedas de cambio. Me quedo parado y dibujo un pequeño rectángulo en el aire con las dos manos mientras pregunto “¿Billete?”. La mujer me dice algo que no entiendo y cambio de gesto. Esta vez hago ver que inserto una tarjeta en una ranura (en mi cabeza era eso, lo que ella entendiese es distinto). Nada, la mujer sigue diciendo cosas mientras también gesticula. No nos entendemos y yo me aparto para dejar paso a los de atrás.

Miro entre las monedas y veo una “distinta”. ¡Ah! No es una moneda, es una ficha para insertar en los tornos y pasar.

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Una de las eternas escaleras mecánicas que no puedes subir o bajar a pie (hay señales que lo prohíben).

Alojamiento en San Petersburgo

Lo que me gustó de Rusia es que hay bastantes personas que ofrecen alojamiento gratuito a viajeros a través de… sí, eso, Couchsurfing.

No obstante me quedé en un hostel, pues publiqué mi anuncio con pocos días de antelación y no hubo nadie fiable que me ofreciese alojamiento.

No puedo hablar mucho de los hostales de San Petersburgo, pues solo estuve en uno, pero viendo que el patrón de hostel se repetía en el resto de ciudades que visitaba, me atrevo a generalizar un poco.

Ubicación

¿Pues mejor en el centro no? HostelWorld era la web que casi siempre usaba. Como en la mayoría de webs de reserva te ofrecen un mapa con la ubicación de los hostales y su distancia hasta el centro. En el caso de San Petersburgo,  Nevsky Prospekt es el centro.

Precio

Los hostales suelen rondar entre los 8 y 10 euros por noche.

Fue curioso…

La tipología de hostal que me encontré allí. No era un hostal de tipología “europea” con su recepción bien diferenciada del resto del departamentos o áreas. Allí la recepción era un mero escritorio con un ordenador y archivadores que se encontraba quizás en el salón o en el recibidor. Era más bien una casa con muchas camas, algo a lo que yo no estaba acostumbrado.

Me pareció mucho más confortable y acogedor, pues se hacía vida en el salón con el resto de huéspedes o personas que vivían allí. Sí, en muchos de los hostales vivía gente (estudiantes sobre todo) a los que les salía más barato una cama en el hostel que alquilar un piso o apartamento para ellos.

Otra de las cosas que me parecieron curiosas (relacionadas con el alojamiento) fue lo escondidos que se encontraban los hostels en las ciudades que visité. Todo un entrenamiento para la paciencia.

¿Qué se puede visitar?

El museo del Hermitage y Palacio de Invierno

Museo de gran importancia, pues es uno de los mayores museos de antigüedades del mundo. Ocupa 6 edificios entre los que se encuentra la antigua residencia de los zares rusos, el Palacio de Invierno.

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Foto del Palacio de Invierno usada como refuerzo estético

Iglesia de la Sangre Derramada

Llamada así porque fue construida en el lugar donde fue asesinado el zar Alejandro II en 1881. Es especialmente bonita la fachada por la noche, cuando varios focos colocados en el suelo la iluminan, dándole un aire de magnificencia.

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Antes de entrar en la fortaleza no está de más pasear alrededor de las murallas. En la orilla del río Neva las personas se paran, sientan y estiran mientras observan las fachadas de los edificios que se encuentran en la calle que perfila el sur del río. Entre estas fachadas encontramos la del Palacio de Invierno, el Palacio de Mármol y del Teatro del Hermitage.

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Dentro de la fortaleza, lo más recalcable es la Catedral de San Pedro y San Pablo, en cuyo interior se conservan los restos de los gobernantes rusos anteriores a la Revolución.

Campo de Marte

Me llevaron a conocerlo cuando ya había anochecido y lo que más me llamó la atención fue la Llama Eterna en memoria a los muertos en la Segunda Guerra Mundial. En casi cada ciudad con un cierto número de habitantes se encuentra esta llama que tiene un gran significado entre los rusos.

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Por la cantidad de elementos que se ve en la imagen podría ser una llama cualquiera, pero créeme, es la Llama Eterna de San Petersburgo.

Abertura de puentes levadizos

Por la noche, estos puentes iluminados por luces de colores se abren dando paso a barcos mercantes. No es algo que solo sea interesante para los viajantes, pues también atrae a la orilla del río Neva a varias personas autóctonas que deciden reunirse con amigos o en pareja para pasar el rato conversando.

Tomar té o café y jugar a juegos de mesa

Meggy, la primera persona que conocí en Couchsurfing me llevó a un local en el que pagas X rublos por el tiempo que pasas allí. Un “anti-café” (o eso entendí todas las veces que me dijo cómo se llamaba ese tipo de ngocio).

Se paga por minutos. Hay distintas tarifas dependiendo de los productos que puedas consumir. Funciona así:

Tarifa básica: Puedes tomar algunos tés
Tarifa media: Puedes tomar algunos tés y comer
Tarifa mayor: Puedes tomar todos los tés, café y comer

Hay varios espacios con sofás, futbolín, billar, juegos de mesa… Allí se reunen las personas para pasar el tiempo y huir del frío.

Caminar por donde te lleve la intuición

Y eso es lo que hago la mayor parte de las veces. Caminando acabas viendo cosas que, tal vez no tengan una importancia cultural tan grande como otras, pero que pueden hacer que tu visita a la ciudad sea distinta. Hay mucha cosa que hacer en San Petersburgo, no te conformes con visitar lo más conocido y más habitual.

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